Tu comunicación necesita una identidad verbal, aunque uses inteligencia artificial.
Seguro que te ha pasado: abres ChatGPT, escribes lo primero que se te ocurre con la esperanza de que la máquina te saque de un apuro, y lo que recibes a cambio es un texto tan insípido como una sopa de sobre. Técnicamente correcto, pero con cero sabor.
Y entonces piensas: “Esto no sirve. No suena como yo. ChatGPT no me entiende.”
Pero ¡espera! Antes de echarle la culpa a la IA, quiero hacerte una pregunta:
¿Tienes claro cómo suena tu marca?
Porque, si no sabes eso, no es que ChatGPT no te entienda… es que ni tú sabes explicarle lo que quieres.
El mito de que la IA debería leer tu mente.
Una de las expectativas más comunes (y más equivocadas) sobre el uso de ChatGPT en la comunicación de marca es creer que basta con pedirle: «Escribe un post para Instagram sobre mi servicio» y que, por arte de magia, te devuelva algo brillante, ingenioso y alineado con tu estilo.
Spoiler: eso no pasa. Y si pasa, es suerte. O coincidencia. Pero no estrategia.
ChatGPT es una herramienta poderosísima, sí, pero no es mágica. Y sobre todo: no es adivina.
No sabe qué haces, ni cómo hablas, ni qué valores defiendes, ni a quién te diriges… a menos que se lo digas.
El verdadero problema: no tener una identidad verbal definida.
Si no tienes una voz de marca clara, no puedes pedírsela a ChatGPT. Es como entrar en una tienda de muebles sin saber si quieres un salón rústico, minimalista o vintage y esperar que el vendedor lo adivine solo por cómo vas vestido.
La identidad verbal es eso: la forma en que tu marca se expresa para transmitir su esencia.
Es tu voz. Tus palabras. Tu estilo. El ritmo con el que cuentas las cosas. Las expresiones que usas y las que no. Las bromas, las emociones, el tipo de lenguaje. Todo eso construye la percepción que los demás tienen de ti. Y si tú no tienes claro cómo sonar, mucho menos lo tendrá una IA.
ChatGPT necesita contexto, instrucciones… y tu voz.
Cuando le das a ChatGPT una indicación genérica, te devuelve un resultado genérico. Pero si le das una buena descripción de lo que quieres, con contexto, tono, intención y estilo, es capaz de hacer maravillas.
Por ejemplo:
Escríbeme un post de Instagram para un servicio de fotografía de bodas.
Resultado: un texto plano, formal, sin personalidad.
Ahora prueba esto:
Soy un fotógrafo de bodas con un estilo natural y cercano. Quiero publicar un carrusel en Instagram para hablar de lo importante que es conectar con la pareja antes del gran día. Mi tono es amable, fresco y algo divertido, pero sin forzar. Hablo de tú, evito tecnicismos, uso ejemplos cotidianos. Escribe un texto para acompañar ese carrusel.
Resultado: un texto mucho más alineado con tu marca. Y si además le das ejemplos anteriores de cómo suenas, mejora aún más.
Pero… ¿cómo vas a decirle todo eso si no lo tienes definido?
Ahí es donde empieza todo.
Antes de lanzarte a pedirle cosas a ChatGPT, necesitas:
- Tener claro cuál es tu propósito de marca y qué valores defiendes.
- Cuáles son sus rasgos de personalidad.
- Saber cómo suena tu marca: definir tu voz (constante) y tus tonos (variables según el contexto).
- Establecer un pequeño universo verbal con palabras clave, expresiones, giros y frases que sí usas (y las que no).
Tu identidad verbal no solo te sirve a ti: a tu mano derecha también.
Cuando tienes tu identidad verbal bien definida, todo fluye más rápido:
- Los textos suenan más coherentes y con estilo propio.
- Tu comunicación conecta mejor porque tiene una voz reconocible.
- Puedes delegar parte de la escritura a tu «mano derecha digital» sin perder autenticidad.
Y aquí es donde la magia (bueno, la estrategia) sucede: ChatGPT empieza a sonar como tú.
IdentIA: el primer paso para lograrlo (y dejar de pelearte con ChatGPT).
Si has llegado hasta aquí pensando «vale, ahora entiendo por qué mis textos no terminan de funcionar…», entonces tengo algo que puede ayudarte: IdentIA.
Una formación práctica donde:
- Definirás las bases de tu identidad verbal: propósito, valores, personalidad.
- Afinarás tu voz y tus tonos para sonar como tú (y no como cualquiera).
- Aprenderás a escribir prompts efectivos para que ChatGPT te entienda a la primera.
- Aplicarás todo en tus textos reales: posts, emails, presupuestos… lo que necesites.
Y sí, todo esto sin plantillas genéricas ni mensajes que podrían haber escrito otras 500 marcas.
Solo tú. Y tu voz. Potenciada por la IA.
Y no hace falta dedicar semanas: con unas pocas sesiones puedes dar un cambio radical en la forma en que te comunicas (y en cómo la IA te ayuda a hacerlo).
No es la herramienta. Es la estrategia.
ChatGPT es solo una herramienta. Puede sonar como cualquiera… o sonar como tú.
Depende de lo que le pidas. Y para eso, primero necesitas tener claridad en cómo suena tu marca.
Si es tu momento para descubrirlo y entrenar a tu mano derecha para que escriba como tú, aquí empieza el cambio.
Te espero en IdentIA. 😉


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